|
Estamos en puertas de una importante reforma del
sector del vino, una de las bases de la agricultura y de muchas de sus
actividades derivadas en nuestra región. Y me llama la atención la falta de
interés que, según parece, hay en gran parte de nuestra sociedad,
administraciones públicas incluidas.
Se ve de vez en cuando algún
consejero o algún dirigente de organizaciones agrarias hacer algún comentario,
pero es como si todo el mundo estuviera seguro de que no pasará nada, que será
un cambio de normas más sin mayores consecuencias. Pero es que la reforma es de
tal calado que, como salga mal, va a tener un efecto tremendo en nuestra
actividad.
A la vista del lío que se ha montado con algo tan sencillo
como lo de los derechos del viñedo y la regularización, que todavía no sabemos a
qué carta quedarnos, ni si hay alguien que de verdad tenga claras las cosas y
cuente con la documentación correcta, me temo que la reforma está hecha (porque
en algún despacho de Bruselas está ya perfilada) pensando más en otros países
que en España, y mucho menos en Castilla-La Mancha.
Yo, cuando leo cosas
como que el objetivo es conseguir que se arranquen 400.000 hectáreas, me pongo a
temblar, porque sé que no están pensando en Burdeos, ni en la Rioja, sino más
bien hacia aquí, hacia nuestras viñas, como siempre ha pasado. Sí, pagarán
ayudas, pero otra vez estaremos con lo de pan para hoy y hambre para mañana.
Ojalá y nuestros políticos estén a la altura esta vez, porque la reforma va a
empezar a negociarse ya.
Manuel Rodríguez
|