Vino de Cebreros
pathway arrow   Inicio arrow El Vino arrow Historia del vino





Inicio
Cebreros
Bodegas
Contacto Bodegas
El Vino
+ sobre Vinos
Preguntas Frecuentes
Estadísticas
Noticias
Foro
Vuestros mensajes



Historia del vino PDF Imprimir E-mail
Escrito por hector   
viernes, 05 mayo 2006
Breve historia sobre el vino
uvas

El vino está unido a la historia del hombre desde sus orígenes. Presumiblemente, los pueblos nómadas de de hace más de 6.000 o 7.000 años ya elaboraban vinos a partir de uvas silvestres. Cuando se volvieron sedentarios, la vid fue, junto con el olivo y la higuera, una de las primeras plantas en ser cultivadas y aprovechadas por el hombre .

 
vasija

Las primeras herramientas conocidas que bien pudierón servir para la elaboración de vino, son las halladas al norte del Caúcaso, en los actuales estados de Georgia y Armenia y datan del quinto milenio antes de Cristo, mientras otras fuerón descubiertas en la antigua Persia. El documento arqueológico más antiguo que se conoce de la historia del vino es un jarrón de barro encontrado en las montañas de Zagros, en Irán, de 5.500 años de antigüedad, en cuyo fondo se han encontrado restos de vino.


El descubrimiento del vino probablemente fue, como el de los grandes descubrimientos de la Humanidad, un hecho casual. Podemos imaginar cómo un depósito donde se almacenaron las uvas recogidas al final del verano fue olvidado en un rincón de la cueva o cabaña. Durante el invierno se produjo la fermentación, y pasados unos meses el hombre probó el zumo fermentado, comprobando sus agradables efectos.
copa

Así el hombre incorpora el vino a su vida social, compartiendo el descubrimiento con el resto de la comunidad; a su vida alimenticia, comprobando cómo mejora el gusto de los alimentos y cómo le aporta una energía suplementaria.

Desde el principio de la humanidad se sabe que el vino, producto natural y ecológico obtenido de la fermentación del zumo de la uva, tomado con moderación, es beneficioso para la salud. A lo largo de la historia el vino ha sido utilizado como estimulante, fuente de energía e incluso en el tratamiento de diversas dolencias. Escritos médicos antiguos y libros sagrados están repletos de citas elogiando las propiedades sanitarias del vino. Hipócrates afirmaba que "el vino es cosa admirablemente apropiada para el hombre, tanto en el estado de salud como en el de enfermedad, si se le administra oportunamente y con justa medida, según la constitución individual".
racimo

El origen de la palabra VINO no es demasiado claro. Su procedencia del latin vinum, que a su vez deriva del griego oinos o woinos, está fuera de duda, pero a partir de ahí no se sabe muy bien cuales son las raíces más profundas de la palabra.

La vinicultura experimentó un primer periodo de esplendor en los tiempos del Egipto de los faraones, con los cuales las técnicas de elaboración mejoraron con meticulosidad científica. En esta época de desarrollo el prensado, técnica que ha seguido siendo utilizada durante milenios. El vino se convirtió en un producto para el trueque y el intercambio. El delta del Nilo fue un lugar donde prosperó el comercio asociado al vino y surgieron de forma paralela leyes, contratos, sistemas de pesas y medidas, formas de almacén y otras herramientas comerciales que vertebraron la economía basada en un producto considerado fundamental.

En la segunda mitad del segundo milenio a.C. el vino ya se había convertido en un elemento importante en la cultura griega; había viñedos por toda Grecia, y las islas del Egeo eran conocidas más allá de las fronteras del país gracias a sus productos. Quíos, que era la Burdeos de la antigüedad, exportaba vino a Egipto y la Rusia actual. Los productos de Tasos, Lesbos y Rodas gozaban en esa época también de buena fama.

Mientras que los vinos de Lesbos maduraban bajo una espesa capa de hongos, de manera parecida a como lo hace el jerez, en otras partes del país los vinos se solían aromatizar y enriquecer con especias, miel, resina o sustancias aromáticas de diferente procedencia.

En el siglo IV a.C., el escritor griego Teofrasto ya conocía la estrecha relación entre la clase de uva, el clima y las características del suelo.  Algunos siglos más tarde, los romanos comprendieron que con las clases de uva griegas podían elaborarse vinos de alta calidad a pesar de que el rendimiento de las cosechas resultara más bien escaso.

Los griegos incluso llegaron a atribuir un origen divino al vino. Según la leyenda, Dionisio, el dios popular originario de Asia Menor (a quien los romanos llamaron posteriormente Baco), creó la cepa y con su poder divino hizo brotar del suelo vino, leche y miel. Gracias a la exuberante vegetación que germinó y a la embriagadora acción del vino, Baco liberó a los hombres de sus preocupaciones diarias.

Los egipcios, los sumerios y los romanos daban nombres a sus viñedos y discutían para establecer cuales eran los mejores vinos . El país que la Biblia llama Canaán, tal vez  Fenicia o Siria, era famoso por su vino. Según la Biblia, los hebreos habían traido desde esta país un racimo de uvas tan grande que fueron necesarios dos hombres para transportarlo. El antiguo testamento esta lleno de referencias a viñedos. Los romanos dejaron esmeradas definiciones de los mejores vinos de Italia. En el más alto rango se situaba el de Falerno, localidad al sur de Roma, que estaba considerado como el mejor de la época. En Pompeya, gran puerto vitícola de la Italia romana, un comerciante de vinos se hizo tan rico que pudo mandar construir a su costa el teatro y el anfiteatro de la ciudad. Los romanos también apreciaban los vinos de España, de Grecia y en la época imperial, los de la Galia, el Rin y el Danubio.


Los romanos plantaron viñedos en todos los lugares en que la uva soporto el clima. Los cultivos permanecieron para consumo local, en particular para la Sagrada Comunión, por lo que su cuidado pasó a ser preocupación de los eclesiásticos.

Tras la conquista romana el cultivo de la vid se generalizó en todo el territorio del Imperio y la fabricación de vinos se convirtió en una fuente de riqueza especialmente en la Galia Narbonnaise (sur de Francia), en el Gaillac, en el Este francés y en el Hermitage, sobre el Ródano, convirtiéndose las Galias en el centro del intercambio y la venta de vinos hacia todas las zonas europeas.

La reaparición del vino como bebida, y la de famosas bodegas, resulto invariablemente de los esfuerzos de monjes y monarcas distinguidos por su devoción a la iglesia.

Si bien las plantaciones mas importantes son atribuidas a Carlomagno, no fue hasta el siglo XII que las grandes plantaciones encontraron lugar y grandes mercados. Debido a las dificultades para transportar mercaderías de la época, la mayoría de los viñedos que subsistieron fueron aquellos que estaban a orillas de ríos importantes. Tal es el caso de los viñedos a orillas del Rhin en Alemania y Loire en Francia.

Durante la Edad Media se diseña el nuevo mapa vitivinícola de Europa bajo la impronta del prestigio de los vinos regionales y de las creencias religiosas, cristianas e islámicas. En el renacimiento comienza una nueva etapa en la historia del vino, porque en los siglos XV y XVI cuando se mejoran los sistemas de vinificación y los vinos de Borgoña, Champaña y Burdeos, en Francia, comienzan a adquirir la fama que los hará célebres. Sin olvidar a Don Perignon que descubre el modo de preparar el champaña espumoso.

La tradición de los vinos franceses llegó a América con los españoles, que transportaban durante la Conquista las especies vegetales mas importantes para ellos: la higuera, el olivo y la vid.

En España , durante la Edad Media, con la invasión de los visigodos que en el siglo V se convirtieron al cristianismo y luego se hicieron arrianos, aunque prontamente fueron romanizados, se comprobó que estos eran unos grandes bebedores sobre todo de vino, aunque tampoco despreciaban la sidra (sicera) ni la cerveza (cerevisia) en cuya preparación cultivaban ya el lúpulo.

Se conocían diversas variedades de uvas que la utilizaban como alimento y también para elaborar vinos, así por ejemplo: de la uva llamada "aminta" obtenían vino blanco, de la "apiana" vino dulce, al vino puro le llamaban "merum" y "mostum" al recién salido del lagar, "roseum" al tinto y "amineum" al vino blanco y por último llamaban "passum" al vino obtenido de uvas pasas.

Con los árabes, llego la prohibición coránica pero si que es verdad que los árabes españoles bebían vino en abundancia, sobre todo en los festejos y en privado. Con mayor o menor disimulo se realizaba un activo comercio del vino, sobre todo en establecimientos de Córdoba y otras ciudades importantes. Servía como pretexto que gran parte de la uva vendimiada se destinara para elaborar mosto cocido a la que se le daba consistencia de jarabe y a la que se le denominaba "rubb", arrope en castellano.

En el medioevo de la España cristiana no fue la templanza en la bebida su característica, más bien todo lo contrario, muchos fueron los escritores y moralistas que criticaron con dureza la intemperancia y la gula que eran habituales en todas las clases sociales, recordemos al Arcipreste de Hita con su libro del Buen Amor o a don Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera que en su Corvacho o Reprobación del amor mundano describe con crueles comentarios "como se debe el hombre guardar de la mujer embriagada", y sin olvidar al pensador Arnau de Vilanova que escribió su famoso libro allá por el año 1310 "De vinis" prescribe acerca de la preparación y administración de los vinos medicinales, vermut y vino de melisa y la obtención del alcohol a partir del vino tinto.

Como dato curioso durante la reconquista, se volvió a replantar las vides que habían sido desbastadas por las guerras, lo que proporcionaba el lujo de obtener vino que se solía beber con agua caliente pues la higiene de aquellos tiempos prohibía el vino frío, que se hacía entonces, se sumergía en el jarro un hierro caliente,

Las comunidades religiosas y los monasterios jugaron un importante papel durante la Reconquista en la repoblación y cultura de los viñedos, cuyo fruto les era imprescindible para la celebración de sus ritos religiosos. Así que terreno reconquistado llegaba la retaguardia de los frailes y establecían sus abadías y monasterios y lo primero que plantaban eran viñedos. Cabe decir que los frailes no se conformaban con preparar el vino de misa, sino que también disponían de varios toneles destinados a la bodega abacial ó episcopal.

Las viñas se extendían alrededor de los monasterios y se fueron alargando hasta cubrir los terrenos de las cuencas del Duero y del alto Ebro, creciendo a lo largo del Camino de Santiago donde surgen vinos de la ribera del Duero, Lerma, Palencia, el Bierzo y más al norte los viñedos de la cuenca del Sil. También en los campos de Castilla a orillas del Eresma así como en la Serena y en tierras de Barros casi en la frontera morisca. Los colonos que vienen del norte empiezan a repoblar los campos reconquistados bajo la protección de las órdenes Militares de Calatrava, Santiago y San Juan. En la Mancha, donde confluyen las tierras de Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Albacete; Alcázar de San Juan, Argamasilla de Calatrava, Quintanar de la Orden ,Socuéllamos, Manzanares, Valdepeñas, con vinos que fueron bravos y toscos, que llegarían a producirse en gran cantidad bajo el apelativo de vinos manchegos.

Hacia el Siglo XVI, a las puertas del siglo de Oro, comienzan en España a perfilarse las distintas zonas vinícolas. Pero era en Francia donde más ampliamente se practicaba la viticultura, quizás desde entonces, es el más carismático de los países productores de vino .
 
El hecho más notable fue la introducción del vino espumoso por el monje benedictino Dom Pierre Perignon (1638-1715) a quien se atribuye también el uso del corcho para las botellas, intentando evitar que la fermentación secundaria, producida en el vino de champagne después de embotellado, explosionara el tapón hasta entonces utilizado, formado por tejido de lana y lacre, con lo cual se perdía el liquido. La segunda fermentación pudo desarrollarse dando origen al champagne.
 
Aunque a partir del siglo XVII comienzan a surgir menciones entusiastas de cosechas, evolución y calidad de los vinos, no hay que fiarse en exceso de estas descripciones. Suelen referirse a gustos regios o curas milagrosas más que a sabores y características.
 
Durante el siglo XVIII se inició un proceso en la enología española con nuevos tipos de vid procedentes, sobre todo, de Francia e Italia que se plantan en estacas y en injertos.
 
Los procesos industriales nacidos en el siglo XIX se comenzaron a aplicar también a la industria vinícola, sustituyendo las técnicas artesanales. El ferrocarril impulsa en enorme medida el comercio vitícola.
 
Hacia 1870, la filoxera (Philloxera Vastratix) comienza a arrasar los viñedos de Europa comiéndose las raíces jóvenes de la vid. Prácticamente se hubieron de arrancar casi todas las cepas, reemplazándose por esquejes de cepas americanas e injertos de las variedades europeas.
 
A principios del XIX los vinos blancos y rosados pierden mercado y la demanda se dirige a los vinos de color oscuro y larga fermentación. La explicación del cambio radica en el descubrimiento de los efectos de conservar el vino en botellas. Como hemos visto, desde los romanos, los vinos se conservaban en barriles, las botellas se utilizaban como medio fácil para servirlo en la mesa. El tapón de corcho demostró poco a poco, que el vino conservado en una botella bien tapada duraba mucho más que el guardado en barril, ya que este último tendía a perder apenas el barril volvía a ser abierto. También envejecía de un modo diferente, para adquirir lo que es conocido como bouquet. Las ventajas del envejecimiento en botella empezaron a cambiar el estilo de los mejores vinos de Europa.

La importancia que históricamente han tenido el cultivo del viñedo y la elaboración de vinos en la provincia de Ávila es muy antigua, las primeras referencias parecen datar de época romana. En Ávila, donde la altitud es muy importante, no parece que haya habido viñedos muy cerca de la misma ciudad, por lo que ésta se proveía de las zonas productoras más próximas como los territorios de la actual comarca vitivinícola de Cebreros, más o menos el límite actual del viñedo en la provincia. Durante el siglo XIX, siguiendo la tradición vinícola de la zona, surgieron sociedades cooperativas, ante la necesidad de unir esfuerzos para obtener mayor rentabilidad de los viñedos y mejorar la calidad de los vinos. Así, en 1884 se funda en Cebreros la Sociedad Vinícola Cebrereña, que llegó a disponer de Caja de Ahorros propia y de un centro de estudios y formación relacionado con el cultivo y la producción vitivinícola. También este siglo tuvo su momento álgido de prosperidad del viñedo y el vino, cuando la plaga de la filoxera invade Francia, y de estas tierras como tantas otras de la región salen muchos cargamentos de vino con destino al otro lado de los Pirineos. Y del mismo modo la plaga causará posteriormente sus estragos en la comarca de Cebreros, que conseguirá recuperarse perfectamente, logrando momentos posteriores de gran prosperidad. En la actualidad existen veinticuatro municipios en la zona con cultivos de viñedo, bien sea para autoconsumo o para su explotación y comercio. La considerable altitud de los restantes municipios ubicados en la comarca del Alto Alberche, o su exposición septentrional hace imposible que se consiga este cultivo mediterráneo. Cabe dividir la zona vitivinícola en tres sectores: Alto Valle del Alberche, Comarca de Pinares y Valle del Tiétar. En el Alto Valle del Alberche: encontramos los municipios de Navalacruz, Navarredondilla, Navatalgordo y San Juan del Molinillo.


Última actualización ( martes, 13 junio 2006 )
Siguiente >